Rodrigo Moya

From lost to the river

From lost to the river

Derbi Terra Adventure

Hace 3 años volví, después de casi 10 en el dique seco, a ser el feliz propietario de una moto. En concreto, de una Honda XR 125 L, una moto de trail, de 15CV, muy aceptable para un uso urbano y off-road. Pero, aunque evidentemente no está orientada a ese uso, su uso en tramos por carreteras rápidas constituye un auténtico peligro, ya que difícilmente era capaz de superar los 85/90 kph de velocidad de crucero, lo que, unido a las velocidades a las que conduce la mayor parte de la gente (incluso en carreteras donde el límite de velocidad es de 90, que es de las que hablo), te ponía en situaciones bastante complicadas, al ser adelantado constantemente incluso por camiones.

Después de alguna que otra riña en casa, conseguí presupuesto para cambiarla por una moto más grande, que me permitiera usarla off-road pero que, en los tramos por carretera, me permitiera ir medianamente seguro. Así que, enamorado por su aspecto, me hice con una Aprilia Pegaso 650 Trail, una trail más asfáltica que otras del mercado pero que, con los neumáticos adecuados, me ha permitido disfrutar del off-road como nunca. El problema vino cuando, animado por los miles de kms off-road que he hecho con ella, comencé a meterme por sitios más complicados, en los que empecé a sufrir con el peso de la moto (180 kilos). Así que, tras alguna que otra riña más en casa, obtuve los permisos necesarios para hacerme con una moto más ligera. Pensé en todo momento en comprar una 250 o 400, hasta que vi la Derbi Terra Adventure, una moto de pequeña cilindrada pero con el aspecto y las características de una trail de más cilindrada. El problema con ella era, por aquel entonces según lo que yo creía, el motor, que se quedaría igual de corto que el de la XR 125. Pero tras leer todos los artículos y foros que pude y visitar un par de concesionarios Derbi, descubrí que, según decían, el nuevo motor que incorpora la Adventure es mucho más potente que el de cualquier otra 125 del mercado, y que es capaz de una velocidad de crucero de 100/105 kph y de máximas de hasta (estrujándola a tope, me imagino) 135 kph. El poco peso y el aspecto de la moto ya me tenían convencido, así que el nuevo motor no hizo más que terminar de convencerme, ya que yo, incluso en la Pegaso, no suelo pasar de 105/110, excepto algún que otro tramo en autopista, en los que puede que coja los 120/130, aunque sólo en contadas ocasiones, y los poco más de 120 kilos de peso (60 kilos menos que la Pegaso), además de una rueda delantera de 21", la hacen ideal para el uso que yo hago de la moto, que consiste, principalmente, en dar paseos off-road y algún que otro tramo por carretera (a ser posible con muchas curvas).

Así que, ya con ella en el garaje, voy a comprobar por mí mismo si realmente he hecho bien o no en comprar esta moto. Si la respuesta es afirmativa, es más que probable que incluso venda la Pegaso, pero, si no lo es, a ver cómo justifico yo en casa la venta de esta moto...

Rodaje

Ninguna de las veces que fui a los concesionarios Derbi tenían una Adventure en el momento, así que, hasta el día de ir a recogerla, no la había visto nunca en vivo, así que al verla no pude más que sorprenderme gratamente al confirmar la cuidada estética de esta moto. A pesar de su pequeño motor, la presencia de esta moto es la de una auténtica trail (salvando el peso, claro) de mediana cilindrada. Eso si, fue un poco decepcionante comprobar (antes de recogerla, afortunadamente, sino la decepción probablemente hubiese sido mayor) que los cubremanetas y la barra central del manillar (ideal para colocar un GPS o una cámara) no se incluyen en las unidades vendidas al público, sólo se usaron para las fotos de promoción. La barra no se incluye y los cubremanetas de sustitución son bastante endebles, aparte de ser abiertos, lo cual, en mi opinión (tras haber roto unas cuantas manetas de freno o embrague), es un fallo. Pero bueno, nada que no se pueda solucionar buscando en el mercado de accesorios.

Así, tras las pertinentes explicaciones en el concesionario, especialmente todo lo referente al rodaje, por fin nos encontrábamos la Adventure y yo a solas. Evidentemente, con un motor de 15 CV y no pudiendo subir de 5000 rpm hasta pasar los 1000 kms, la primera impresión no fue del todo gratificante, especialmente al hacer un tramo de unos 10 kms por carretera, a 60/70, y sufriendo bastante en una corta pero continua subida. Afortunadamente en el trayecto hasta casa (56 kms por carretera) conozco multitud de caminos, así que, en cuanto pude, me metí por uno y ahí fue cuando comencé a disfrutar un poco de la Adventure. Su poco peso y, especialmente, su rueda de 21", hacían que su conducción me resultara totalmente diferente a la de la Pegaso, donde a bajas velocidades se nota enormemente el peso. Además, aún a bajo regimen por el tema del rodaje, la moto se pone fácilmente a 60/70, por lo que claramente parece que a revoluciones altas el motor tiene que ser capaz de coger los 100 sin mayor problema, necesario, como comentaba antes, para los tramos por carretera.

El rodaje puede parecer algo pesado, especialmente en motos de pequeña cilindrada, pero creo que es la mejor forma de asegurarse de que el motor evolucionará (eso es lo que hacen los motores desde que son fabricados hasta que se termina el rodaje) de la forma correcta, primero para poder dar toda su potencia y, segundo, para que dure lo más posible y sea fiable. Así que, los primeros 1000 kms los he hecho sin pasar nunca de las 6000 rpm, y es que, a pesar de que el del concesionario Derbi me dijo que no pasara de 5000, el caso es que haciéndolo a 5000, cambiaba de marcha justo en el momento en el que el motor empieza a dar potencia, así que, en muchas ocasiones, lo subía un poco más, hasta poco menos de 6000. Espero no haberme equivocado, pero creo que dejándole que dé un poco de potencia es mejor que llevar la moto ahogada en las marchas largas, como ocurre si no se sobrepasan las 5000 rpm. En el siguiente video se puede oir cómo llevo el motor:

Afortunadamente, por mi zona está todo plagado de caminos agrícolas, muchos de ellos asfaltados, por lo que hacer kilómetros a poca velocidad y con poco tráfico (o sea, ideal para el rodaje) es tarea sencilla aquí. Eso si, se corre el peligro, yendo en una moto para chavales, de que te confundan con un plantador ilegal de marihuana en campos ajenos, que en estas fechas abundan, pero bueno, cuando uno no tiene nada que ocultar puede hasta permitirse el lujo de pasar varias veces justo por donde la policía está arrancando las plantas ilegales. La excusa de estar haciendo el rodaje se me antoja bastante buena, así que ya sé qué hacer cuando me pase al mundo del hampa.

Tras los primeros 1000 kms, hay varias cosas negativas a destacar en la moto:

  • Determinados elementos de la moto tienen bastante pinta de frágiles, tales como la pata de cabra, los cubremanetas abiertos, que se mueven muchísimo, y el sillín, que tras haberlo abierto un par de veces, parece que ya no encaja del todo bien (creo que si lo hacía cuando la saqué del concesionario).
  • Las suspensiones traseras, en mi opinión, vienen demasiado duras de serie, para una moto que se supone va a ser usada por caminos.
  • La palanca del freno trasero está en una posición un tanto extraña, al menos comparando con las otras motos que he conducido, aunque es cierto que tras unos días usando sólo la Adventure parece que me voy acostumbrando.
  • Parece que pierde refrigerante por algún sitio, ya que siempre encuentro gotas de este líquido sobre el depósito encima del radiador, y ya he tenido que rellenarlo, pues estaba casi al mínimo tras 600 kms. No he conseguido ver por dónde lo pierde, pero el caso es que parece que lo pierde.
  • El cuadro tiene varios problemas, según comenta la gente, se resetean los cuenta kms parciales así sin más, aunque yo, de momento, sólo he sufrido dos:
    • La luz de punto muerto a veces se enciende sin haber metido el punto muerto, al intentar buscarlo desde 1ª o 2ª. Esto te obliga a no soltar el embrague hasta asegurarte de que, realmente, el punto muerto está metido.
    • Al pasar de 7000 rpm (si, ya sé que no debería haberlo hecho en rodaje, pero en algún tramo por carretera le he tenido que dar un poquillo más de cera), el indicador de reserva de la gasolina se enciende.
  • Pero, lo que más me ha disgustado ha sido lo mucho que le cuesta arrancar en frío. Siempre hay que usar el acelerador, a pesar de que el manual dice que no hace falta. Y esto ocurre en verano, con temperaturas bastante altas, así que habrá que ver cómo responde en invierno, con temperaturas muchísimo más frías. Una vez caliente, la moto arranca siempre a la primera, sin necesidad de usar el acelerador, pero en frío, es imposible arrancarla sin usarlo.
Eso si, la impresión general es positiva, y eso sin haber disfrutado aún de toda la potencia del motor.

A partir de los 1000 kms, se puede ir subiendo de revoluciones el motor un poco más, unas 500 rpm por cada 100 kms, más o menos, hasta llegar a los 2000 kms, que es cuando, técnicamente, se puede dar por terminado el rodaje.

Fotos